Entrevista a Gabriel Tanevitch, en la cual transmite su clínica con niños con autismo y el trabajo con familias, escuelas y docentes. “No hay intervenciones que funcionen de la misma manera para todos.”
Quienes tratamos a personas que presentan dificultades en la vida, no físicas, sino del alma, de la mente, del espíritu (si seguimos esa difícil separación), ¿tendremos que decir algo cuando matan a una de “esas personas”? Claro que sí.
La política libidinal es la política del psicoanálisis, entre la tensión sobre cómo los objetos de consumo enajenan al sujeto y la dimensión original del discurso psicoanalítico respecto de la causa del deseo. Esa tensión se desenrolla de privilegio en la transferencia y se arroja también sobre la consistencia de los objetos del mundo, los tuerce, los transforma, los atraviesa. Esa es su revolución, enlace de un modo desconcentrado, a partir del padre muerto, contrasombras, luces y sombras.