Articulo: Psicoanalisis y el hospital

23 DE MARZO DE 2009 | POR SILVINA GAMSIE

Novedad editorial: "La interconsulta. Una práctica del malestar"

Silvina Gamsie demuestra cómo la diferencia esencial entre la interconsulta psicoanalítica y la interconsulta a la especialidad de psiquiatría, no radica tanto en la cualidad del pedido que se dirige al interconsultor, como en la forma en que éste se ubica en relación a ese pedido y en el tipo de respuestas que ofrece.

Por Lic. Carolina Duek
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Lejos de agotarse en la realización de un diagnostico diferencial, la interconsulta apunta a la posibilidad de operar sobre la demanda de los equipos médicos, abriendo paso a la interrogación de su malestar y dando lugar al sujeto mas allá de la enfermedad.
El campo de la interconsulta se revela por ello como el ámbito más propicio a la interlocución entre medicina y psicoanálisis.

De la presentación del libro:

Cuando Silvina Gamsie ingresaba al Servicio de Psicopatología del Hospital de Niños R. Gutiérrez en 1981, lo hacía previsiblemente para continuar su práctica y su formación como psicoanalista de niños. La clínica del sujeto infantil representaba para ella algo más que una rama de la especialidad, constituyendo una clara vocación, para convertirse enseguida en el campo exclusivo de su actividad clínica.
Había iniciado su formación en la Universidad de Buenos Aires, obteniendo en 1975 el título de Licenciada en Psicología. Y, desde el inicio, los grupos de estudio de las obras de Freud y Lacan estuvieron orientados en la búsqueda de aquellas referencias que le permitieran conceptualizar la especificidad del tratamiento psicoanalítico con niños, encontrando en el juego mucho más que un recurso, un instrumento o una vía facilitada de abordaje; el recorte y la teorización de la operatoria lúdica le permitirían delimitar un campo transferencial específico, conformando la modalidad privilegiada de elaboración y puesta en escena propia de la interrogación infantil, allí donde las palabras desfallecen, erigiéndose en la modalidad dialógica característica de su práctica como psicoanalista de niños.
Prosiguió su formación en Paris entre el ‘77 y el ‘81, donde se desempeñó en el Centro Alfred Binet, cursando durante años el seminario de Françoise Dolto dedicado al análisis del dibujo infantil, y obteniendo un diploma de estudios especializados en psicología clínica en Paris V (Centro René Descartes), una suerte de doctorado práctico habilitante para el ejercicio profesional.
Es por ello que, a su regreso a Buenos Aires, su ingreso en un hospital pediátrico parecía inscribirse en línea directa con esa orientación. Lo que efectivamente fue así. Ha dictado desde entonces numerosos cursos y seminarios, escrito un número importante de artículos, interviniendo en jornadas y congresos, y, sobre todo, manteniendo durante dos décadas una muy amplia actividad de supervisión clínica, especialmente en el ámbito hospitalario.
Pero su desempeño diario en el servicio de psiquiatría se realizó desde el inicio en el área de la interconsulta médico-psicopatológica, una tarea no siempre valorada y muchas veces resistida en el ámbito psi, cuando el contacto con la enfermedad física tiende a despertar ese famoso horroris sanguinis con que suele caracterizarse humorísticamente a los psicoanalistas. Los que conocíamos su sensibilidad ante el sufrimiento, particularmente conmovedor en el caso de los niños, imaginábamos que esa labor le resultaría de una enorme dificultad; algo que, dado el tiempo transcurrido, se ha demostrado una presunción equivocada.
Los textos que siguen dan cuenta de su recorrido en el área de interconsulta hospitalaria del Hospital de Niños, a la que coordinó entre los años 1994 y 2007, retomando la inspiración de los padres fundadores de la pediatría, y revalorizando el sentido de su tarea y de su función.
Ella ha preferido mantener sus escritos propiamente psicoanalíticos en cierto estado de dispersión, como en un estado permanente de reformulación. El hecho de reunir en un solo volumen sus textos sobre interconsulta constituye, por tanto, no sólo un aporte a la conceptualización de la tarea, sino también el probable testimonio de la finalización de un ciclo.
Su secreto, como podrá leerse, reside en reencontrar más allá del rostro del niño quemado, la enfermedad terminal, el horror del abuso sexual y otras formas de padecimiento, el mismo sujeto infantil que anima su clínica como psicoanalista, al que la escena lúdica permite desplegar y del que, en situaciones extremas, se presta a convertirse en portavoz.


Silvina Gamsie. Psicoanalista de Niños. ExCoordinadora del Área de Interconsulta del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Supervisora clínica de niños en los hospitales R. Gutiérrez, Fiorito, Cesac Nº 8, y Htal. Álvarez

Ver : libro relacionado


Más información:
Ediciones del Seminario, Colección Filigrana.
Buenos Aires, 2009

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